12 Abr, 2020. En Noticias.

Testigos en el tiempo del fin

 

David I. Hermosillo González 

¿Sabías qué?”, con esta frase se introducía una pequeña afirmación bajo la foto de una araña; “durante toda nuestra vida nos tragamos, en promedio, 8 arañas mientras dormimos”. Quizás tu mismo hallas escuchado esta declaración viral que circula por los medios digitales, quizás hasta hallas reenviado esta imagen a tus contactos. ¿Cuál es la razón del éxito de este texto para propagarse por internet?, ¿Qué mueve a las personas a seguirlo difundiendo, a seguir compartiendo este tipo de recursos?

El ejemplo antes mencionado nos presenta una realidad que nos desafía en el tiempo del fin. Se puede notar varias características efectivas que hacen atractivo el compartir este tipo de recursos.  Primero es un mensaje corto, no se requiere esfuerzo ni dedicación para asimilarlo. No se presentan fuentes, origen de la afirmación, autores, nada que valide su veracidad. Además, aunado a la imagen, esto despierta cierto morbo[1] en el lector, despierta sentimientos de miedo, repulsión o asombro en la persona antes que llegue a meditar en cómo se pudo llegar a hacer la aseveración; ¿Cuántas personas participaron en la investigación?, ¿Cómo se contabilizaron las arañas?, ¿Se dio seguimiento durante toda la vida?, y muchas otras preguntas que deberían responderse para evaluar cuanto grado de certeza hay en lo que compartimos. La última característica que pudiéramos aplicarle es que no le hace daño a nadie si es verdad o mentira, parece ser una mentira inofensiva. Así es como nuestras redes sociales, nuestras interacciones con otros y nuestra vida pública se llena de pequeñas o grandes mentiras.

 

El Reinado de la Mentira

En el Apocalipsis, Jesucristo se presenta como El Testigo Fiel y Verdadero (Apoc. 3:14, cf. 1:5, 19:11). Esa es la descripción que él usa para la iglesia de Laodicea, reconocida en la teología adventista como el Pueblo de Dios en el tiempo del fin.[2] Entonces la iglesia de Dios en el último periodo de la historia en este mundo necesita ver a Jesús como un Testigo Fiel y Verdadero. Esa característica de Cristo es vital para el fin.

Una advertencia profética constante, es que el engaño y la mentira se presentarán con gran fuerza entre más se acerca al fin del tiempo, “por haberse negado a amar la verdad” (2 Tes 2:10 NVI).[3] Vivimos en un tiempo lleno de extorsiones, noticias falsas, estudios pseudocientíficos, información adulterada, economías engañosas, líderes que inventan su propia “verdad”, vidas electrónicas falsas, fotografías modificadas, videos alterados, alimentos que no son lo que afirman ser… parece que no hay área de nuestra vida que no esté afectada en alguna medida por la mentira y el engaño. Hasta llegamos a tener ideas como “verdad a medias” o “mentira piadosa”, para justificar la falta de veracidad en nuestro diario vivir. A veces, escudándose en un “quien sabe si será cierto” nos apresuramos a compartir noticias sin analizarlas ni verificar su certeza, y cada persona utiliza su opinión como un comentario autorizado de cualquier tópico. Creando de esta manera una influencia nada positiva sobre los demás.

“Pero no será así entre vosotros…”

Las advertencias del estado del mundo en el tiempo del fin no son una excusa para que el Pueblo de Dios participe de los mismos errores. Si bien, Cristo advierte que por la maldad el amor de muchos se enfriará (Mt 24:12), no es el amor de todos; su iglesia debe permanecer en “Su amor”, unida a Aquel que es la fuente del amor genuino, debe perseverar hasta el fin amando como su Maestro, no hay excusa (1Jn 4:16, Jn 15:9-10, 13:35; Mt 24:13).

De igual manera somos llamados a que la verdad permanezca en nosotros para siempre (2Jn 1:2). El discípulo de Jesucristo tiene un compromiso de testificar en verdad (Lc 24:48, Hech 1:8). Tenemos la gran responsabilidad de ser encontrados veraces por los hombres (2Co 6:8), de hablar con sinceridad (2Co 2:17) y exhortar sin engaño (1Tes 2:3).

Para ser encontrados sinceros en el día de Cristo necesitamos discernir (Fil 1:10), examinar (1Tes 5:21) y ser cuidadosos de lo que creemos (1Jn 4:1). No podemos compartir sin discernir. No podemos ser un vehículo para que lo que “no se sabe si es cierto o no”, sea comunicado a otros.  A veces, descuidamos nuestra sagrada responsabilidad, siendo comunicadores tanto de las verdades eternas como de los errores y mentiras mundanos.

“Podemos encubrir un veneno mezclándolo con un alimento sano, pero no por eso cambiamos su naturaleza. Por el contrario, lo hacemos más peligroso, pues se lo tomará con menos recelo. Una de las trampas de Satanás consiste en mezclar con el error una porción suficiente de verdad” El Conflicto de los Siglos p. 574

El uso de las plataformas en las redes sociales es siempre una tentación para comunicar sin responsabilidad, sin un conocimiento del tema. Solo copiar y pegar, solo reenviando sin indagar y evaluar la procedencia de la información, sus fuentes o su veracidad. Permitiendo que quienes debiesen ser Testigos de quien es La Verdad (Jn 14:6) sean ridiculizados como crédulos de engaño y comunicadores sin criterio. Como simples repetidores de toda clase de engaños, mentiras y falsedades.

El fin no justifica los medios. No se puede usar un medio falso para comunicar una verdad santa En ocasiones, los mensajes desde el púlpito son manchados con historias falsas presentadas como verdades; por ejemplo: las águilas que se renuevan a los 40 años, el día perdido de la NASA, el Sumo Sacerdote entrando al Santísimo con una cuerda atada a su cintura por si moría entre otras. El uso de un elemento falso o equivocado en la comunicación de la Palabra de Dios pone en peligro la recepción del mensaje verdadero.

Como iglesia de Dios en el tiempo del Fin necesitamos el Espíritu de Verdad que nos guía a toda verdad (Jn 14:17; 15:26; 16:13).  Tenemos un solemne llamado a ser responsables sobre lo que compartimos, proclamamos y publicamos por cualquier medio.  Así como, una necesidad de comprometernos en “escudriñar todo” para que no seamos medios de falsedad y error. Solo aferrados al Testigo Fiel y Verdaderos podremos por su poder ser de aquellos que no fue encontrada mentira en su boca (Apoc 14:5).   

[1] Atracción a lo desagradable. ASALE and RAE, “Morbo | Diccionario de la lengua española,” «Diccionario de la lengua española» – Edición del Tricentenario, accessed March 20, 2020, https://dle.rae.es/contenido/cita.

[2] Clinton Wahlen, “Letters to the Seven Churches: Historical or Prophetic?,” E-Magazine, Ministry Magazine, last modified November 2007, accessed March 20, 2020, https://www.ministrymagazine.org/archive/2007/11/letters-to-the-seven-churches.html.

[3] 2 Tesalonicenses 2:9,11; 1 Timoteo 4:1-2; 2 Timoteo 4:4; Mateo 24:4-5, 24; 1 Juan 2:18; Hechos 20:29-30; Apocalipsis 13:14, 12:9, 20:8; etc.

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